Tatín de Verduras

¡Hola! Hacía ya mucho que no os traía una receta salada así que ya iba tocando, ¿verdad?

Esta propuesta de hoy es un tatín hecho con verduras, en los ingredientes podéis ver los que yo he usado pero podéis ponerles vuestros favoritos sin problemas. Además, la masa creo que queda ideal para hacerla también como masa de pizza. Aún no la he hecho como tal pero si lo hago os contaré. 🤗

La receta original la tenéis en el libro “La Cocina Sana de Lorraine Pascale“, aunque yo he hecho algunos cambios como de costumbre. ¡No me puedo estar quieta! Eso sí, quizás no es el plato más bonito estéticamente hablando pero lo sabroso que está lo compensa y mucho. 👌

INGREDIENTES:

  • 30 gr Mantequilla Sin Sal
  • 2 Cucharadas Miel
  • 5 Cucharadas Vinagre Balsámico
  • Tomillo al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Sal al gusto
  • 1 Cebolla Morada cortada fina
  • 1 Calabacín en Rodajas
  • 1 Berenjena en Rodajas
  • 1 Zanahoria en Rodajas

Para la Masa:

  • 1 huevo
  • 70 gr Aceite Oliva Virgen Extra
  • 15 gr Agua
  • 1 Pizca Sal
  • 230 gr Harina Espelta Integral
  • 1 Pizca Tomillo

ELABORACIÓN:

  • Precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo.
  • En una cacerola apta para horno ponemos a fundir la mantequilla a fuego bajo (yo he usado esta de BRA que compré en Claudia & Julia).
  • Cuando esté fundida, incorporamos la miel, el vinagre y el tomillo y dejamos que se integre y se caliente durante un par de minutos.
  • A continuación ponemos las verduras ya troceadas y dejamos que se cocinen unos 15 minutos.
  • Mientras tanto, hacemos la masa. Sólo hay que poner todos los ingredientes en un robot y mezclarlo hasta que estén integrados o hacerlo directamente a mano.
  • Estiramos para que cubra toda la cacerola.
  • Una vez haya transcurrido el tiempo de las verduras, ponemos la masa encima lo más estirada posible y lo que nos sobre lo “remetemos” por los lados.
  • Llevamos al horno ya precalentado y lo dejamos que se haga hasta que la masa esté ligeramente dorada. El mío estuvo una media hora.
  • Pasado ese tiempo sacamos del horno y volcamos sobre una rejilla. Se puede comer recién hecho, templado o incluso frío.

¿Qué os ha parecido esta idea? Yo la verdad que cuando la vi en el libro supe que la tenía que hacer, y como nos gustó tanto quería compartirla con vosotros. 🙂

¡Si os animáis a probarla no dejéis de contarme! 😉

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